Ay el amor, cosa tan raaara.
abril 14, 2010, 6:29 pm
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El amor: Qué flojera

Me han roto el corazón contadas veces pero me he enamorado muchas más. Curioso.

A veces tengo esta extraña sensación de que hay alguna fuerza del destino que nos obliga a irnos al carajo. Al mismo carajo.

Una relación en sus inicios, creo yo, está destinada a fracasar o a continuar (triunfar muchas veces en estos casos es algo utópico). El detalle está en que nosotros no lo sabemos. ¿Cómo podríamos ver con todas esas rosas, verdes praderas y maripositas tapándonos?

Podría decir que a este punto de mi (desastrosa) vida amorosa ya todo me da flojera en una relación. Menos la parte del comienzo. Oh, los inicios dorados de cuando al par de meses ya puedes planear toda una vida. No. Me refiero a la última parte.

Cuando ya no me emociona la otra persona y yo ya casi no le muevo nada tampoco. Cuando ya no tienen tiempo para mí ni yo para nadie porque extraño mi soledad (tantas veces). Cuando las llamadas al celular se convierten en pura formalidad así como las frases de afecto. Cuando ya no quiero pedir perdón ni mucho menos perdonar. Cuando, finalmente, descubro que puedo vivir sin mi media naranja (y que esta ya se convirtió en cuarto de naranja debido a que encontró ya a otra media mitad de la misma).

Eso, todo lo anterior (y probablemente más detalles), es lo mejor que le podría pasar a alguien.

¿Lo peor? Cuando tú sí, pero ellos/as no.

Cuando tú sí extrañas pero ellos/as no. Cuando tú sí tienes todo el tiempo del mundo pero ellos/as no. Cuando tú sí llamas pero ellos/as no (ni te contestan). Cuando tú sí puedes dejar de lado a tus amigos pero ellos/as no. Cuando tú sí puedes perdonar pero ellos/as/ no. Cuando tú sí los/as quieres pero ellos/as (lo siento pero ya) no.

Hay algo… un noséqué en el destino que hace que una de las dos personas involucradas en la relación salga, en definitiva, más mutilada que la otra. Personalmente, me he encontrado en ambos bandos y ambos, como ya mencioné, me dan flojera.

Me da flojera tener que seguir algo que yo ya no quiero pero no sé cómo cortarlo. Me da flojera gastar mi plata comida para dos en lugar de algo más rico para mí solita. Me da flojera no dormir en mi cama. Me da flojera preocuparme tanto. Me da flojera pedir perdón. Me da flojera esperar, llamar, buscar, recoger, embarcar, escuchar a la otra persona. Me da flojera pensar para dos.

Con esto no pretendo presentarme como una persona que se la ha pasado de pendeja en toda su vida debido a que, lamentablemente, no es cierto. A mí también me han roto el corazón, el alma, la vida, las esperanzas, la fe (jaja). Yo también di flojera a algunas personas en mi vida. Y puedo describir lo que se siente.

Es presenciar cómo delante de ti se va formando un barranco a la nada. Es cuando tu lado masoquista sale a flote y lo único que quieres hacer (tan oportunamente) es recordar las partes más lindas de tu, ya gastada y finalizada, relación. Es esperar que no haya otra persona y sufrir el triple cuando confirmas que en verdad la hay. Es cuando empiezas a escuchar radio o buscar canciones específicas en tu computadora con el único fin de encontrar alguna que te haga sentir peor. Es cuando le cuentas a todas tus amistades lo mierda que te sientes mientras escuchas sus consejos (esos que jamás seguirás). Es querer que se conecte al Messenger, no para hablarle sino para que te vea ahí conectado también y rogarle al cielo que te diga algo. Es cuando quieres que te esperen, te llamen, te busquen, te recojan, te embarquen, te escuchen más que nunca en tu vida entera. Es morirte en vid. Es irte al carajo. Al mismo carajo.

Y, ¿saben qué? lo he pasado tantas, pero tantas, veces que ya no me duele: Me da flojera.

Me da flojera sentirme mal por una persona. Me da flojera saber que perderé tantos días de mi vida desgarrándome (yo solita) el corazón con canciones, recuerdos y lugares diversos. Me da flojera el solo pensar que me sentiré una total mierda por algo que, en un largo o corto tiempo, finalmente (ya aprendí) que se me pasará. Ya no me duele, me da flojera.

Me han roto el corazón contadas veces pero me he enamorado muchas más. ¿Esto será el karma? Me da pena pensar que he cobrado mi karma con personas inocentes que no han tenido la culpa de que personas equivocadas hayan pasado por mi vida y (seguramente) cobrado sus karmas conmigo.

No me avergüenza decir que me han hecho sentir tan mal porque es algo totalmente normal y quien no se haya sentido así alguna vez en su vida es un vil mentiroso. Decir que “estoy mejor sin ti” al par de días es, muchas veces, una gran mentira. Casi un cliché diría yo.

 ¿Qué hay de malo en decir (o aceptar) que estás sintiéndote mal? ¿Qué hay de malo en pensar que tal vez tu pareja no es la indicada?

 El fin de una relación (o cualquier cosa) marca un nuevo comienzo. Y el principio de algo, cualquier cosa, siempre es emocionante.

Así que si los/as terminan sepan que también es un nuevo comienzo para ustedes y, si bien es más que fijo que van a llorar mares enteros, traten de no desperdiciar mucho tiempo sintiéndose mal porque, lo puedo asegurar, se les pasará.

*Lo siento, pero tenía que estar esta canción. Fiija. 



¿Que es QUÉ?
abril 6, 2010, 10:13 pm
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Ser gay para la prensa chicha



En los últimos meses, en el Perú, el ser gay se ha vuelto sinónimo de asesino, ambicioso, apasionado, sidoso, oculto. Un ser casi casi de otro planeta que cayó en la Tierra para sembrar en ella la semilla del desorden y de la inmoralidad.

Una conspiró con su pareja matar a su propia madre para quedarse con una gran herencia, lesbianas tenían que ser… porque ese es punto clave, no? Porque una chica heterosexual no podría planear tamaña atrocidad, o sí? Tiene que ser la pieza que falta en la investigación ya que en Enemigos Íntimos, por ejemplo, recuerdo que dedicaban bloques enteros en mostrar fotos de ambas riendo, llorando, abrazándose e incluso con un grupo de amigas y amigos a quienes nadie se tomó la molestia de al menos taparles el rostro. Pero si incluso mostraban fotos de la hermana gemela de la pareja como si esto tuviera relevancia en el caso. ¿Otra pieza clave en la investigación que se dedicaron a investigar? La actual pareja homosexual de la pareja de aquél entonces que, oh sorpresa, es una conocida modelo…. Hay qué seguir investigando que el caso definitivamente con esto ya va camino a resolverse! Me reservo la opinión que tengo de este programa porque creo que ya a este punto es bastante obvia.

A otro lo mataron en su propio domicilio. Cuando hablaban de su muerte señalaban  que era un aún una persona joven, trabajador, solidario y homosexual. Me pregunto si cuando muera, no sé, alguna otra persona pública dirán: “Era una persona joven, generoso, trabajador y heterosexual”. Sonaría redundante ya que en esta sociedad algo o alguien que no forma parte de la (gran) mayoría no solo es simplemente una minoría sino que se convierte en algo equivocado, raro, torcido. El caso concluyó en que el asesino era un joven que sólo acudía a él por dinero… porque no era cabro porsiacaso ah. Encima trató de alegar que el móvil del homicidio fue el hecho de que se enterara que lo habrían contagiado de sida ya que el asesinado era portador de este terrible mal. Tenía sida, imagínense! Es que de ese mundo todo se puede esperar… sólo Dios sabe con cuántas personas se acostaba y—esperen, alguien siguió hablando después de cómo fue brutalmente asesinado? Espero algún día vivir en una sociedad donde se describan diciendo que eran personas… simplemente, sin redundar.

Luego, la supuesta relación de una pareja de mujeres tuvo un trágico desenlace al ver a una de las dos muerta.  Para algunos la primera sospechosa sería la que quedó viva debido a su personalidad autoritaria, imponente y su físico que aparentaba emular al de un hombre. Probablemente la habría matado por un ataque de celos… ya saben cómo son las lesbianas de apasionadas. Para otros tantos, esta persona sería la última sospechosa del homicidio debido al gran amor que proclamaba tenerle a su pareja. Los titulares hablaban, en gran parte, de confirmar entonces que sí habría existido una relación lésbica entre ambas. En las entrevistas la primera pregunta que se realizaba era “¿Entonces aceptas que ambas eran pareja?”. Creo que es un buen punto que quizá pueda haber sido un crimen pasional, pero dadas las pistas posteriores aparentemente se trataba de un asunto totalmente distinto. Obviamente luego de esto, la prensa empezó a dedicarle menos espacio en sus portadas al tema aunque no perdían la oportunidad de ponerle algún titular sugerente y en doble sentido. Me pregunto ahora si es que acaso un crimen pasional es únicamente adjudicado a las lesbianas, porque yo recuerdo haber escuchado de muchos anteriormente pero, claro, sin tanta cabida.

Para concluir con todo esto tengo que aclarar que no estoy a favor ni en contra de las personas acusadas ni creo que sean culpables o inocentes de lo que se les acuse. A lo que he querido llegar es que el punto de su opción sexual no debería ser objeto de morbo o la pieza clave en alguna investigación de homicidios. Mucho menos debería convertirse en una  invitación a la creatividad de quienes se encarguen de los titulares en los periódicos chicha o programas que se valgan de este tipo de crímenes para convertirlos en algo mediático y así lograr cubrir el tema a tratar de algunos días.

¿Es que acaso TODOS LOS DÍAS no se ven crímenes cometidos por gente heterosexual? ¿Un marido no mata a su mujer (e incluso hijos) por un ataque de celos? ¿La hija de no sé quién mató a su mamá influenciada por su enamorado mantenido? ¿Una pareja (de heterosexuales) no ha ido violando a personas sólo con la finalidad de contagiarles el sida que ambos portan?

Entonces, si es alguien homosexual o no, aunque no le vean nadita de bueno en esta sociedad, …alguien me podría decir al menos ¿Qué hay de malo?



Tu humo me mata!!!
abril 5, 2010, 2:12 am
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No gracias, no fumo

Aún recuerdo la primera vez que fumé. Tenía unos 11 años, estaba en el cuarto de mi tía encerrada con ella y con mi hermana. “Si su mamá se entera me mata”, nos decía mi tía mientras sacaba de su mesita de noche una caja de cigarros (curioso que no recuerde la marca). Me dio uno a mí y otro a mi hermana mientras nos explicaba que para encenderlo se tenía que aspirar hasta ver que no se apague. Probablemente mi hermana y yo habremos dado tan solo un par de pitadas a ese cigarro pero vaya si nos sentíamos emocionadas. Esa emoción que tiene alguien al hacer algo prohibido y luego salir a la calle mirando a todo el mundo con cara de ‘no-tienes-idea-de-lo-que-acabo-de-hacer’. Era algo así como cuando se me escapaba un “carajo” y luego rápidamente me tapaba la boca esperando que mi mamá no me haya escuchado. Era algo interesante, emocionante, prohibido. Algo de gente mayor.

Cuando el tiempo avanzaba, (casi) toda mi promoción del colegio se había convertido en gente mayor, supongo, ya que dieron el gran paso a empezar a fumar. En los quinceañeros (también llamados ‘quinos’) era la sensación del momento tomar y fumar públicamente, claro, siempre que no sea tu casa. Recuerdo, también, con mucha gracia que compraban cigarros a la salida del colegio pero se aseguraban de fumarlo cuando no esté ningún profesor rondando por ahí. Algo así como cuando yo, mi hermana y mi tía, esperábamos que mi mamá no apareciera aquella vez.

Pasaron los años y ya nos volvimos adultos. Más grandes, nosotros, fumábamos y tomábamos cada fin de semana casi religiosamente. En las reuniones casi no nos podíamos ver las caras debido al humo que salía de nuestras bocas, producto del cigarro y la pregunta más escuchada era “¿Tienes encendedor?”. No había persona que no tenga un cigarro en el bolsillo ni nadie que no pidiera un ‘pucho’ en las discotecas. Éramos, definitivamente, gente mayor.

Siendo sinceros, nunca entendía la gran cosa que era fumar pero, como buena adolescente, fumaba porque mis amigos fumaban (y probablemente ellos fumaban porque yo también fumaba).Yo entonces lo hacía, por decirlo así, simbólicamente ya que no le encontraba el chiste a la cuestión.

Cada vez que agarraba un cigarro y lo dirigía directamente a mi boca recordaba la maqueta que vi alguna vez en la expociencia de mi colegio: eran dos pulmones hechos mierda. Disculpen la expresión, pero es que en verdad estaban hechos mierda. Marrones, pequeños, gastados, arrugados y con manchas negras. El alumno que exponía (un chico que seguro también fumaba en aquél entonces) decía que los pulmones se deterioraban con el tabaco del cigarro y que cada uno de ellos eran siete minutos menos de vida …ni qué decir del humo que botaba. Era como una pistola con balas que penetraban lenta pero profundamente en nuestros pobres pulmones.

¿Yo? Botaba el humo del cigarro que me había metido a la boca mientras recordaba todo. A veces solía calcular más o menos cuántos minutos menos debía tener hasta entonces.

Un amigo del instituto, que era un fumador compulsivo, una vez me dijo “ya sé que me hace daño pero –soltó un suspiro- qué bien se siente. Es cuando sientes el humo pasando a tus pulmones…entrando en ellos, dejarlo (el humo)  ahí un tiempo y luego ya, cómo sale…qué rico es, carajo.” A él le creí el hecho de que en verdad fumar puede ser un vicio válido para algunas personas (ya que además lo veía fumar incluso en las clases de la mañana) pero yo seguía sin sentir eso.

Una noche, dentro de una discoteca, estaba con un grupo de amigos y el 90% de ellos fumaban. No sé si por borracha o porque simplemente se me dio por pensarlo pero recordaba lo que me decía el amigo del instituto. Me preguntaba si todos mis amigos sentirían lo mismo que él… aunque a casi ni uno lo veía fumando solo en su casa, en su cuarto, sin nadie alrededor. Siempre lo hacían cuando estábamos en grupo, tomando, en la noche, en la calle, sólo en ese tipo de contexto.

Creo, según yo, que la gran mayoría de los jóvenes que fuman es porque no tienen nada que hacer y estar sin hacer nada no te hace una persona interesante, mucho menos si te encuentras en una disco o en un bar donde no ser interesante es casi un crimen. Fuman porque si no tienen un vaso de cerveza en la mano… entonces qué hacen? Fuman porque quieren ser gente mayor o, mejor dicho, probar que en verdad lo son. Se termina un cigarro y sacan otro…que de nuevo se acaba y así y así de manera casi mecánica.

Luego de eso dejé de fumar oficialmente. Hoy en día puedo darle unas cuantas pitadas a un cigarro pero no logro terminarlo. Y, como no pretendo ser una persona dueña de la verdad absoluta, madura y perfecta, admito además que me gusta decir “No gracias, no fumo” cada vez que se me presenta la ocasión.

Con todo esto no quiero hacer quedar mal a los jóvenes adolescentes (ni a mis amigos) que fuman, sólo es mi opinión y mi lógica.

Entonces, ¿qué hay de malo en no fumar? ¿Me hace aburrida? ¿Me habré vuelto una persona aburrida? Esa es otra cosa que tampoco entiendo… ¿le tengo que demostrar a alguien que soy una persona feliz y divertida? (de eso hablaré en otra ocasión).

Lo malo de todo es que aún así probablemente mis pulmones se hagan mierda debido al humo de todas las otras personas que fuman a mi alrededor. Si yo respeto que fumen (porque además acepto que existan personas que en realidad no pueden dejar de hacerlo) también espero que respeten que yo no fumo (porque me creo interesante al no fumar y porque no quiero que mis pulmones se vean como aquella maqueta que no se sale de mi mente).



¿Y por qué no?
abril 1, 2010, 6:31 pm
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Esta es una entrada piloto.

Las entradas posteriores serán, en su mayoría, en modo de protesta ante ciertas limitaciones de la sociedad que esta misma impone por motivos absurdos.




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